Supiste alejar todo lo malo de tu corazón
y calmar tu llanto espiritual,
supiste evitar quedar trabado en el medio del dolor.
Cayó del cielo, un ángel justiciero,
sembró en tu alma la semilla de la paz.
Surgió de nuevo el hombre verdadero,
compartió su don sagrado de vivir por los demás.
Llegó de lejos, desheredando infiernos,
combatió todo el dolor y la miseria que encontró.
Y así llego a comprender el sufrimiento ajeno
por arrastrar la cruz de la propia debilidad.
Es fácil enloquecer...
Supiste alejar todo lo malo de tu corazón,
supiste evitar quedar trabado en el medio del dolor.
El llanto espiritual - Carajo

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