miércoles, 19 de diciembre de 2007

Descarga de corrido


tengo ganas de gritar. me muero por gritar. te juro que estoy por romper algo. si digo ah mi vieja va a preguntar. tengo mucha energía; tengo los ojos enormes; tengo la sonrisa escondida en algún lugar porque no hay caso, no aparece. estoy con ganas de gritar, con la sensación de que la destrucción podría calmarme. o quizá un abrazo. estuve acumulando mucho tiempo de nada; de pensar y de hacer nada. la nada me jode, me supera. prefiero que la cabeza explote de llena y no de vacía. a la inversa de mi cuerpo, al que lleno de aburrimiento. abro la boca para comer cuando debiera decir, preguntar al menos. kilos de grasa y de pensamientos recursivos que no me llevan a nada; una luz bien clara ahí adelante y muchas risas, muchas, y yo me río otra vez, ahora, porque no pierdo el humor. pierdo al buen humor, pierdo al buen talante. no quiero ir, ansío irme desde que llego, desde que abro la puerta, desde que enciendo la computadora. me quiero ir desde el primer buenos días y después pienso en lo lindo que es que te paguen por tomar mate. y yo que quería responsabilidades, cuando me exigen respuestas me hago la pelotuda y me quiero ir, ir, ir de acá, cuándo llegan las vacaciones, ¿nos vamos a las grutas o no nos vamos nada? yo así enojada no me voy. porque eso que hacés me frustra, me aniquila el ego, me hace pensar que no tengo criterio, que siempre te lo voy a tener que pedir prestado. dejate de joder drama queen del orto, quién te pensás que sos. hacé lo que quieras, no jodas, y yo que quería... yo también quería chín chín felicidades y pensar qué ruta vamos a tomar pero ¿ahora qué mierda hago?

impotencia le llaman.

martes, 13 de noviembre de 2007

Bipolar




(...) El peor de mis defectos era una cierta impaciente vivacidad, una inquieta alegría que muchos hubieran sido felices de poseer, pero que yo encontraba difícil de conciliar con mi prepotente deseo de ir siempre con la cabeza bien alta, exhibiendo en público un aspecto de particular seriedad.

Así fue como empecé muy pronto a esconder mis gustos, y que cuando, llegados los años de la reflexión, puesto a considerar mis progresos y mi posición en el mundo, me encontraba ya encaminado en una vida de profundo doble. (...) Más que defectos graves, fueron por lo tanto mis aspiraciones excesivas a hacer de mí lo que he sido, y a separar en mí, más radicalmente que en otros, esas dos zonas del bien y del mal que dividen y componen la doble naturaleza del hombre. Mi caso me ha llevado a reflexionar durante mucho tiempo y a fondo sobre esta dura ley de la vida, que está en el origen de la religión y también, sin duda, entre las mayores fuentes de infelicidad.

(...) Tanto en el plano científico como en el moral, fui tanto gradualmente acercándome a esa verdad, cuyo parcial descubrimiento me ha conducido más tarde a un naufragio tan tremendo: el hombre no es verazmente uno, sino verazmente dos. (...) no hay que excluir que el hombre, en último análisis, pueda revelarse una mera asociación de sujetos distintos, incongruentes e independientes. Yo, por mi parte, por la naturaleza de mi vida, he avanzado infaliblemente en una única dirección.

Robert Louis Stevenson - El extraño caso del Dr. Jekyll y del Sr. Hyde